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21.04.2019

meses para diseñar y erigir el edificio más grande jamás imaginado, atraer e instalar decenas de miles de muestras de todos los rincones del globo, acondicionar restaurantes y lavabos, contratar personal, organizar la cobertura aseguradora y la protección policial. En el lugar más dominante del hall (y normalmente con menos corrientes de aire) se levantaba una plataforma o tarima donde comían el propietario y su familia, una práctica que recuerda a las mesas elevadas que se encuentran todavía hoy en día en colegios. Pero la indignación de verdad se inició cuando los elementos más pobres empezaron a presentarse por allí y a desnudarse en la playa «en cantidades promiscuas» y zambullirse en el agua para disfrutar de lo que en realidad era, para la mayoría, su único baño. En ningún lugar del mundo civilizado se había intentado jamás construir un canal con este nivel de desafío, y mucho menos en plena naturaleza. La cuestión era si producirían un vino tan bueno como el que producían antes.

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